En muchas ocasiones he encontrado pensamientos y posiciones sobre la figura del Rey, que me ha llevado a la siguiente reflexión.
Es importante aclarar, que me dirijo a un Rey de este siglo, de las sociedades modernas y civilizadas, dentro de las intituciones parlamentarias, de las actules comunicaciones y libertades individuales.
En primer lugar, la mayoría de las constituciones monárquicas, aclaran sabiamente las funciones del Rey, como la de ser Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Representante Diplomático por excelencia, entre otras obligaciones.
¿Quien sería un Rey, si su reino no existiese como país?
¿Quien seria el Rey de una nación, si esta nación fuese un país destruido?
¿Quien seria el Rey de de una nación, si no existiese tradición como asi tambien el honor o la palabra dada?
Por supuesto que no sería nadie.
Por lo tanto, el Rey, es uno de los hombres más interesados de que SU nación sea próspera, honorable, segura, permanente y estable, y cuyo principal deseo es que dicha nación sea siempre la mejor.
Prueba de esto es que al final de su mandato, cualquier presidente, diputado, ministro, gobernador etc. etc. pueden decidir pasar el resto de su vida en una playa del Caribe o pueden optar por criar a sus hijos y nietos en el país que crean más conveniente, o trabajar en pro del desarrollo de otra nación, a beneficio personal.
El Rey, sus ancestros, y sus sucesores vivieron, viven y vivirán en la nación a la que pertenecen.
Disfrutan de su vida en dicha nación y defendieron, defienden y defenderán a esta toda su vida, ya qué la nación, es el elemento que define su existencia como asi su excelencia.
¿Si no lo es asi, quién es Su majestad el Rey, sin nación y sin pueblo en su plenitud?
Las constituciones de monarquia paralmentaria, definen al Rey como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Decisión sabia y prudente.
Su Majestad, como sus hijos y demás descendientes, realizan todas las prácticas necesarias, para que, sin necesidad de ser el “super soldado de combate”, posean ellos todos los elementos para dirigir y determinar la capacidad de sus subordinados en una situación de una guerra.
Y si a usted, estimado lector, le parece que el Rey, con todo su aprendizaje militar es incapaz de dirigir una operación militar, descarte entonces completamente esta función de Comandante en Jefe que se le otorga un presidente de un gobierno no monárquico representativo.
El Presidente, sin capacitación alguna y en el mejor de los casos con dos o tres años de gobierno, es colocado como Comandante en Jefe de la Fuerzas Armadas en el caso de una guerra.Hay que agregar a esto a aquellos casos donde dicho presidente ha llegado a vender a su país en beneficio propio.
Es obvio que la figura del Rey, está exactamente definida para esta función, ya qué él se encuentra debidamente capacitado para esta circunstancia y no lo mueve otro interés mas que su reino y su pueblo.
En segundo lugar, constituciones de monarquia paralmentaria definen al Rey como representante diplomático por excelencia.
Imagine por un instante la posición que toma un país extranjero al recibir la visita de un presidente o de un Rey.
Ambos hablarán de proyectos, de conveniencias, de posiciones frente al panorama mundial, etc. etc etc.
¿Quien es más creíble?
Un Presidente quien habla de sus cuatro años de “gobierno, status y responsabilidad”, sobre su nación o El Rey, quien dejo y deja toda su vida en un nación, incluyendo hasta su descendencia.
La palabra de un Rey no está sujeta al intereses temporáneos, a permanecer en el gobierno, a su reelección, a una posición que total, diga lo que diga, en unos pocos años vendrá otro presidente y dirá si lo desea, todo lo contrario.
Los compromisos de un Rey son de por vida y no sólo eso, muchas veces son por generaciones.
He oído tambien decir “como me gustaría vivir como el Rey, que fácil que es”.
¿Esta Usted realmente seguro de eso?
Todos los días de su vida, hay que estar perfectamente presentable, dispuesto a hablar con diferentes personas, a tomar decisiones trascendentes, realizar viajes para estar con gente que muchas veces le disgusta, siempre dispuesto cuando la nación lo requiera sin excusa alguna.
Nunca en su vida, puede tener conductas variables o públicamente reprobables, salir a comer a cualquier lado, caminar simplemente por la calle, salir de "bares" con sus amigos, vestirse como se le da la gana, cambiarse color del pelo, ser un punk, rockero o cualquier otra cosa.
Ni siquiera puede ir al estadio de fútbol a ver su equipo favorito y luego tomar una cerveza con sus amigotes hasta reventar.
Más, piénselo bien antes de opinar así, hay cosas de las cuales Usted disfrutó desde su infancia y el Rey ni siquiera se puede imaginar que existen.
Lo único en la vida no es viajar en aviones a hoteles.
Mucho menos, si la condición es no poder caminar libremente por las ciudades, sin ir a cualquier lugar público con su familia y conocer amigos al azar.
Muchas personas dicen que la Rey es una figura.
Están en lo cierto, pero con una gran diferencia, El Rey es la figura pública por exelencia.
Es el representante de la tradición, de las costumbres, de la hidalguía y del honor, que lamentablemente otros países han dejado de tener desde hace ya mucho tiempo.
viernes, 18 de abril de 2008
Monarquia - Generalidades, Ventajas
Ventajas de una Monarquia Parlamentaria
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